Historia

miércoles 26 de julio del 2017

Breve historia del AHDE

El Anuario de Historia del Derecho español es la decana de las revistas iushistóricas; de carácter anual, se edita en España desde 1924.

El magisterio de Eduardo de Hinojosa y su influencia en la formación de la Historia del Derecho español como disciplina académica y científica fue enorme; y podemos afirmar que, en 1910, la creación del Centro de Estudios históricos, donde un destacado grupo de jóvenes investigadores se formaba constituyó el germen de los que luego se ha llamado la Escuela de Hinojosa”, supuso un hito fundamental en la Historia del Derecho Español.

Este grupo de jóvenes, heterogéneo en cuanto a inquietudes, formación e intereses científicos, e ideología, tenía en común la admiración por Eduardo de Hinojosa, en cuanto que le consideraban como el modelo de científico que abordaba la Historia del Derecho desde una perspectiva moderna, critica, europeísta y rigurosa. Así la vinculación afectiva al maestro y la renovación de nuestra disciplina aunó los intereses de Ramos Loscertales, Galo Sánchez y Claudio Sánchez-Albornoz, a los que se unieron, ya fallecido Hinojosa, en 1919, entre otros estudiosos, Segura Soriano, Ots Capdequí y Prieto Bances; sin que dejaran de tener estrechas relaciones con figuras como Rafael de Altamira.

. En 1924, Claudio Sánchez Albornoz, funda el Anuario como órgano de difusión de la nueva ciencia Ius-histórica y tribuna para, lo que se ha dado en llamar, la Escuela de Hinojosa. En el volumen inicial queda claro el espíritu que anima a sus fundadores, El Anuario acogía “trabajos referentes a la historia del derecho español, entendiéndose ésta en su sentido extenso y abarcando pues, desde las más remotas a las más recientes etapas de nuestra evolución jurídica”. Las primeras páginas de la revista las ocupó un artículo de Ramos Loscertales. Desde ese momento, salvo el paréntesis de la Guerra Civil, la revista se ha publicado sin interrupción.

En la década de los treinta, colaboran con el Anuario los más renombrados investigadores y docentes, como López Ortiz, Román Riaza, Rubio Sacristán y un largo etcétera. Por su proyección ulterior sobre el desarrollo de la Historia del Derecho Español, no podemos de mencionar las figuras, que entonces empezaban su carrera académica, de Manuel Torres Lopez y Alfonso García Gallo.

La catástrofe de la Guerra Civil terminó con el Centro de Estudios Histórico y dispersó ese grupo que bajo el magisterio de Hinojosa compartía inquietudes y trabajo; algunos sufrieron el exilio, otros murieron y otros quedaron en España.

Alfonso García Gallo, tras la Guerra civil, se erige en figura señera de nuestra disciplina, y como tal se encarga de la dirección del Anuario (1942-1992). En este largo periodo de tiempo, la publicación se consolida y merece universal reconocimiento como empresa científica de importancia excepcional. En estos años tiene una especial presencia la temática medieval, y el derecho indiano, dando cabida también a insignes romanistas. Así la continua colaboración de Alvaro d’ Ors convirtió a nuestra Revista en referencia puntera para la Romanística. La década de los 80, del pasado siglo, introdujo aires de apertura en el Anuario y se instituyó un Consejo de Redacción encargado de supervisar, aconsejar y vigilar la buena marcha y claridad de la publicación.

Los nuevos tiempos aconsejaban una profunda renovación en la temática abordada, acorde a las nuevas tendencias historiográficas. Así sin perder su esencia, el Anuario bajo la dirección del recordado Francisco Tomas y Valiente (1992-1996), sufrió cambios formales -portada-, y, lo que es más importante, dio apertura a temas de investigación, Historia Constitucional, a los que se dedicaron trabajos de referencia, e incluso un números monográficos (1995).

La trágica desaparición de Tomás Y Valiente, no fue excusa para que el Anuario interrumpiera su camino, y bajo la dirección experta de Enrique Gacto, continuó publicándose; en estos años destaca un cuidado y extenso número homenaje al Prof. Tomás y Valiente (1997).

El nombramiento como director, en 1998, de José Antonio Escudero, marcó una nueva etapa donde se visualiza la voluntad de vincular pasado y futuro, retornando el Anuario a su formato habitual, a la vez que se ampliaban las lineas de investigación en los trabajos que formaban sus números. Hay que destacar, también en estos años, la apuesta por la difusión de nuestra Revista, afrontando el costoso reto de publicar, por primera vez, en un soporte informático, la totalidad de los números hasta ese momento.

En 2008, a la jubilación del Prof. Escudero, se hizo cargo del Anuario, Benjamín González Alonso, quien, con un excelente equipo, conservo la calidad del Anuario, convirtiéndolo en Revista de impacto, al publicar números monográficos que son referencia obligada para abordar líneas de investigación como la Codificación, la publicidad de las normas, o la conmemoración del bicentenario de la Constitución gaditana.

La jubilación del Prof. González Alonso ha traído consigo la renovación en la dirección de la Revista, cuyo consejo de redacción ahora es presidido por Fernando Suarez Bilbao como director. El excelente trabajo de todos sus predecesores ha puesto el listón muy alto a la actual dirección, cuyo objetivo es preservar la calidad del Anuario, preservando siempre su carácter de ámbito de encuentro para los juristas e historiadores. Es de justicia terminar esta breve historia, agradeciendo a todos los directores, sin excepción, su permanente voluntad de hacer del Anuario un foro riguroso de debate científico, donde pudieran tener cabida todas las ideas, tendencias y concepciones que vivifican nuestra disciplina.